sábado, 5 de febrero de 2011

De repente la luz del mundo se apaga.

De repente la luz del mundo se apaga. Como el efecto que produce cuando estás en una discoteca y de repente se encienden todas las luces pero al contrario y sin ser tan molesto.
Con el mundo a oscuras no sé muy bien donde ubicarme. ¿Dónde estoy? Pero algo tira de mí. Algo hace que me mueva entre la oscuridad del mundo, siguiendo un camino, que, como si supiera de memoria, recorro con los ojos cerrados.
Mis labios, mis piel, mis manos, mi fuerza, mi institno, mi verdad, hacen que vayan por donde debo ir. Evito las distracciones, los problemas, el mal humor y la apatía, para así recorrer los caminos, las ciudades y los mundos sin errores.
Finalmente, llego a tus labios, a tu cintura, a tu espalda y a tu pelo. La oscuridad me ha llevado a tí, me ha permitido encontrarte entre tanta luz y tanto color. Te rodeo la cintura y te acerco a mí. Cuerpo con cuerpo. Te beso. Te beso sin fuegos artificiales. Simplemente te beso. Y nuestros cuerpos por dentro se iluminan. Te beso a tí.
Cuando abro los ojos la luz ha vuelto. Y no sé donde estoy. Sí, estoy en mi casa. Vuelvo a cerrar los ojos pero la oscuridad no viene. Tendré que aprender a buscarte con la luz encendida, con las distracciones, los probemas, el mal humor y la apatía.

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