La doncella, tras varios días vagando por las montañas, ha decidido acercarse al camino que lleva de la ciudad de la que huye a la ciudad del centro del mundo. Sabe que que el camino transcurre paralelo a la cordillera en la que se ha estado escondiendo, y si sigue por aquellos parajes ni ella sobrevivirá y aún menos los bebés, que apenas pueden defenderse de las inclemencias. Es precioso que os hable de esta ciudad:
LA FUNDACIÓN DE LA CIUDAD DEL CENTRO DEL MUNDO.
El reino de la tortuga de dos cabezas ha estado siempre marcado por una peculiaridad en los sucesores al trono. Siendo una monarquía al uso, como toda la vida ha sido una monarquía, nunca contó con un primogénito que pudieramos llamar legítimo al trono. Por azares de la naturaleza y caprichos de la génetica, ya que los reyes podían elegir a la parturienta que quisieran, y ojo a la palabra: parturienta; la descendencia de los monarcas siempre acababan siendo, o gemelos, de dos o más cachorros, o mellizos tanto de un sexo como del otro. Siameses nunca, que para eso ya tenemos a nuestros recién nacidos que parecen únicos en el reino y no convendría repetir el patrón. La sucesión al trono siempre se resolvía por acuerdos, disputas o por fuerzas de las armas, las traiciones y las conjuras. ¿De qué nos extrañamos? Muchas veces el control de las regiones eran repartidas por los diferentes hermanos y/o hermanas, lo que complicaba todavía más la sucesión. Ocurrió una vez que nacieron tres hermanos, los dos mayores hombres y una hermana que fue la última en salir de su madre. El mayor de ellos... Decir, para aclarar, que nunca pensaron en la legitimidad al trono por ser el primero en nacer o en salir del vientre de la madre. Consideraban y consideran que los tres eran primeros hijos del rey; y eso que no conocían la cesarea, pero no estamos aquí para juzgar su raciocinio. Pues eso. El mayor de los hermanos controló, o más bien se atrincheró en la ciudad de la Isla Cabeza, en la región ahora conocida como Noreste. Esta ciudad había sido la ciudad predilecta para la estancia monacal y la más prospera del reino, y desde allí, el hermano mayor consolidó su poder e influencia. El hermano mediano, alejándose de las conspiraciones de su hermano, se sitió en la ciudad más importante de la región ahora conocida como Suroeste, bien al otro extremo del reino; ciudad de la que ahora huye la doncella. Desde aquel otro extremo, el hermano mediano también pudo forjar su cantón y su dominio. En cuanto a la hermana meñiza menor, la más pequeña, aunque sólo por estatura, decidió, no sé si por ser la menor o por ser mujer, vagar por los diferentes rincones del reino, estuvieran los lugares bajo el dominio de sus hermanos o no, para conocer cada palmo de aquella tierra. Tan sólo le siguió aquella parte de la corte que quería acompañarla, aunque por derecho le correspondía tanto a la hermana como a la corte, la ciudad de la región ahora conocida como Sudeste.
En esta situación, cuando el rey murió, el reino de la tortuga de dos cabezas acabó dividido en dos. Por una parte se encontraban los partidarios y seguidores, y súbditos, claro está, que estos pueden ser partidarios o no, de la ciudad del Noreste; y por otra parte los de la ciudad del Suroeste. Tanto el hermano mayor como el mediano se odiaban a muerte, y por consecuencia todos los demás. ¿Por qué? Pues por la misma razón por la que hoy en día se odian muchos grupos, porque tú perteneces a un grupo y yo a otro, y el mía es mejor que el tuyo. Vamos, que no había realmente ninguna razón. El odio por el odio. Algo que nunca entenderá. Cuando algo malo ocurría en uno de los reinos siempre se le echaba la culpa al otro, al oponente, al enemigo. Esto pasaba de tal manera, que el odio entre ambos crecía exponencialmente, considerándose unos el bien encarnado en la ciudad más brillante del mundo y viendo a los otros como las puertas al más putrefacto infernio. Y esto se veía muy bien en las guerra que se daban entre ellos. Cuando se ganaba una batalla había sido por la gloria del bien hacer y el bien saber; pero si se perdía, la culpa no era nunca del perdedor, sino del otro bando que había luchado con deshonor a través de tramapas y artimañas. Cómo si en la guerra hubiera hueco para el honor. Sólo hay honor en pos de la paz. En esta situación, el anterior reino unido estaba sumido en la crisis y el caos, pues cuando nadie es capaz de asumir la culpa o el error, estos andan a sus anchas por el mundo como lastre que no le deja avanzar.
La hermana menor siempre se mantuvo imparcial y al margen de las peleas entre sus hermanos. Pero llegó un momento en que todo el reino, tan enmierdado en guerras internas había sucumbido a la hambruna y la pobreza, de la que nadie podía escapar. La hermana, cansada del egoismo de sus hermanos, decidió fundar una ciudad nueva. Una que no perteneciera ni a un reino ni al otro, ni a ninguna de las regiones delimitadas anteriormente, situada en el centro del territorio, que justamente coincidia con el centro del mundo conocido. Todo el que quisiera unirse a su proyecto sería bienvenido, sin importar a que reino hubieran pertenecido ni al bando en el que hubieran luchado; simplemente tenían que ayudar a reconstruir un reino único, fuerte y unido. Como la ciudad del centro del mundo solo tenía la intención de dar una oportunidad para progresar a todos los habitantes del reino, nunca se enzarzaron en ninguna guerra por conseguir territorio. Solo expandía sus muros, pero no mucho más. Solo tuvieron que defenderse de las ofensivas de sus hermanos, pero como estos paulatinamente habían perdido poder en pos de la nueva utopía, sus ejercitos estaban mermados. Así, finalmente el reino de la tortuga de dos cabezas consiguión una capital estable en la que asentar a su monarca, aunque el problema de la sucesión siguió igual. A partir de la ciudad, se dividió el territorio en cuatro partes más o menos equivalentes, con fronteras rectas, dando lugar a la región Noroeste, Noreste, Suroeste y Sudesta, cada una con su capital regional, supeditadas a la ciudad del centro del mundo.
La doncella ha conseguido dejar las montañas atrás y ha encontrado el que camino que lleva a esta ciudad. Buscará en ella aquellas oportunidades que tanto se le suponen, aunque esta historia ocurrió hace mucho tiempo, mucho antes de los sucesos que narramos.
La historia es muy tú; me ha gustado leerte, aunque imagino que esto no tiene que ver nada con "el mejor guión de todos los tiempos" no?
ResponderEliminarBesos
Sonia